Cálculos Urinarios

Cálculos Urinarios

Existe una variedad de opciones de tratamiento disponibles para el manejo de los cálculos urinarios. Generalmente, cuando los cálculos se encuentran en el riñón, son asintomáticos, y en la mayoría de los casos, no requieren mayor tratamiento. Algunas piedras, sobre todo las pequeñas, pueden mantenerse en el riñón por años y nunca generar algún problema. Si un cálculo llegara a causar obstrucción, el siguiente paso será determinar el tamaño y la localización del mismo.

Vigilancia
Cuando la piedra es pequeña (hasta 5 mm), el dolor es tolerable y se puede controlar con analgésicos, se podrá intentar su expulsión espontánea. Se le pide al paciente incrementar la ingesta de líquidos con la finalidad de aumentar la producción de orina y con esto “empujar” la piedra para que pase por el uréter. Se dejará analgésicos, así como medicamentos que ayuden a relajar el músculo liso encontrado en el uréter (Tamsulosina), lo que promoverá una pequeña dilatación del uréter, que facilitará el paso del cálculo. El tiempo promedio para esperar a que un cálculo pueda salir de manera espontánea es de 21 días, siempre y cuando este no este obstruyendo completamente el flujo de orina, causando dolor, infección o detrimento de la función renal.

Procedimientos
Antes de 1980, la forma de quitar los cálculos urinarios, requería de la utilización de técnicas de cirugía abierta, lo que usualmente ameritaba hacer incisiones grandes a nivel abdominal o en los flancos, así como hospitalizaciones prolongadas y tiempos de recuperación de entre uno y dos meses. Por fortuna, en la actualidad, los abordajes para el manejo de este problema se han convertido en algo mucho menos invasivo.

Colocación de catéter doble J
Cuando el paciente llega con un cuadro agudo de dolor debido a la obstrucción por parte de un cálculo, generalmente el primer paso es la colocación de un catéter. El catéter es un tubo muy delgado, que se coloca en el uréter y que va desde la vejiga hasta el riñón, logrando hacer que la orina pase el sitio de obstrucción causado por la piedra. La colocación del catéter es mediante cistoscopía, técnica que es realizada bajo anestesia, pero que no requiere ninguna incisión o punción. La cistoscopía se realiza a través de la uretra (sitio por donde orinamos), llegando hasta la vejiga, es ahí donde se identifica la desembocadura de los uréteres, y a través del cistoscopio se avanza el catéter introduciéndolo al uréter hasta que llegue a la pelvis renal.
Aunque los catéteres son excelentes para mejorar el drenaje del riñón y con esto disminuir el dolor, se considera como parte del manejo inicial, no van a destruir ni expulsar el lito, por lo que se deberá considerar, el hacer un procedimiento que resuelva de manera definitiva el problema.
Los catéteres pueden generar algunas molestias a sus portadores, esto es debido a que el extremo del catéter que se encuentra en la vejiga, causa un efecto irritativo en ésta, produciendo síntomas urinarios, como incremento en la frecuencia urinaria, urgencia, o molestias/dolor al orinar.

Ureteroscopía
Después de una o dos semanas de haber tenido el catéter, empezará un proceso de dilatación pasiva del uréter, lo que facilitará el realizar la ureteroscopía. En la actualidad, la ureteroscopía es la técnica de elección para el manejo de los cálculos en el uréter. Es un procedimiento de mínima invasión, que realiza bajo los efectos de anestesia utilizando instrumentos muy delgados capaces de entrar al uréter y llegar hasta donde esté el cálculo. Dependiendo del tamaño de la piedra, así como del grado de inflamación que haya generado en el uréter, se podrá agarrar con una canastilla y extraer. Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, es necesario el pulverizar/fragmentar el cálculo.
En algunos casos y dependiendo de la complejidad del caso, es posible que se requiera más de un procedimiento para resolverlo. Cuando pasa esto, los pacientes pueden mostrarse un tanto frustrados por la necesidad de ser sometidos nuevamente a otro procedimiento, sin embargo, deben de recordar, que esta técnica es por mucho, mejor que cualquier cirugía abierta.
Los cálculos urinarios generan una reacción inflamatoria en el uréter, a esto se le suma la inflamación producida durante el procedimiento. Una vez resuelto el caso y habiendo extraído el cálculo, esta inflamación puede generar obstrucción en el uréter, muy similar a la que existía cuando estaba el cálculo. En la mayoría de los casos se deja nuevamente un catéter, que permitirá mantener permeable el flujo de orina desde el riñón hasta la vejiga. El catéter se dejará por un periodo de una a dos semanas, momento en el que podrá ser retirado bajo visión directa con un cistoscopio.
Aunque se tratan de técnicas mínimamente invasivas y que generan excelentes resultados. También puede haber riesgos potenciales como resultado del intentar resolver este tipo de problemas. En cualquiera que sea el procedimiento, se deben contemplar de manera general los riesgos asociados a cualquier procedimiento que requiere anestesia, tales como problemas cardiacos o pulmonares, en la circulación o la formación de coágulos en la sangre, sangrado o infección. Además de lo antes descrito, existe también el riesgo de perforación o desgarro de alguna parte del sistema urinario.

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